Un neuroma, también llamado “nervio pinzado” o tumor nervioso es un crecimiento no canceroso de tejido nervioso. Por lo general, se encuentra entre el tercer y cuarto dedo del pie. Provoca dolor, sensación de ardor, hormigueo o entumecimiento entre los dedos y en la parte anterior del pie.

Causas de los neuromas

Diferentes factores pueden contribuir a la formación de un neuroma:

  • Las deformidades del pie, como un pie con arco alto o un pie plano, pueden conducir a la formación de un neuroma. Estos tipos de pie provocan inestabilidad alrededor de las articulaciones de los dedos, lo que lleva al desarrollo de la afección.
  • El trauma puede causar daño al nervio, lo que resulta en inflamación o hinchazón del nervio.
  • El calzado inadecuado que hace que los dedos de los pies se aprieten juntos es problemático. Evite los zapatos de tacón alto de más de dos pulgadas.
  • El estrés repetido puede crear o agravar un neuroma.

Diagnóstico de neuromas

Su podólogo examinará y probablemente radiografiará el área afectada para sugerir el plan de tratamiento que mejor se adapte a su caso individual.

Tratamiento de neuromas

Las opciones de tratamiento varían según la gravedad de cada neuroma. Para los neuromas simples no desarrollados, un par de zapatos de suela gruesa con una puntera ancha suele ser un tratamiento adecuado para aliviar los síntomas, lo que permite que la afección disminuya por sí sola. Sin embargo, para afecciones más graves, es posible que sea necesario un tratamiento adicional o una cirugía para extirparlo.

  • Acolchado y vendaje: Un acolchado especial en la bola del pie puede cambiar la función anormal del pie y aliviar los síntomas causados por el neuroma.
  • Medicamentos: se pueden recetar medicamentos antiinflamatorios e inyecciones de cortisona para aliviar el dolor y la inflamación causados por el neuroma.
  • Inserciones de zapatos: las inserciones de zapatos personalizadas, llamadas "ortesis", hechas por su podólogo pueden ser útiles para controlar la función del pie. Los aparatos ortopédicos pueden reducir los síntomas y prevenir el empeoramiento de la afección.
  • Cirugía: cuando los tratamientos tempranos fallan, puede ser necesaria la cirugía podiátrica. El procedimiento, que elimina el nervio inflamado y agrandado, generalmente se puede realizar de forma ambulatoria, con un tiempo de recuperación que suele ser de unas pocas semanas. Su podólogo describirá detalladamente los procedimientos quirúrgicos que se utilizarán y los resultados que puede esperar. Cualquier dolor después de la cirugía se controla fácilmente con medicamentos recetados por su podólogo.