Durante una biopsia de hígado, un médico adormece el área alrededor del hígado con un anestésico local y luego, con una aguja larga y estrecha, obtiene una pequeña porción de tejido hepático. Una biopsia de hígado se usa para determinar la presencia de inflamación, fibrosis y para ayudar a diagnosticar diversas enfermedades del hígado.